Aceite de Oliva. Un mundo de sensaciones

Cata de Aceite de Oliva

Sala de catas
Durante la cata del aceite
 

Fase visual:
En la fase visual se puede decir que el aceite está limpio (de filtrado o de decantación), velado y velado opalescente, como apreciaciones positivas, y turbio o sucio como negativas. El color de éste oscila entre los verdes y los amarillos (paja, dorado o verdoso) si se encuentra en perfectas condiciones. Si por el contrario posee algún defecto, se le calificará como blanquecino, rojizo, pardusco u oscuro. Fase táctil: Al llevar a la boca el aceite, el paladar registrará la consistencia del aceite catalogándolo como pastoso, suave, fluido o acuoso.

Equilibrio/Armonía:
Esta valoración está en función del equilibrio existente entre los aromas y los sabores. Así se califican como aceites afrutados (que presentan unas características más próximas a la clase de aceituna de la que proceden), armónicos (los que presentan mayor equilibrio entre aromas y sabores) y desequiilbrados (aquellos en los que sobresale algún defecto).

Sala de catas
Foto de sala de catas
 

Fase olfativa:
Las sensaciones olfativas que se obtienen en esta fase de la cata del aceite son, dentro de los agradables, frutado de aceituna, manzana, fruta madura, fruta verde, hoja verde, hierba verde o higuera. Los negativos son los que poseen aromas avinados, agrios, avinagrados, a moho, rancios y atrojados entre otros.

Fase gustativa: Las percepciones recogidas en boca se valoran según la intensidad, el sabor y la calidad del mismo. Se consideran correctos los afrutados, limpios, frescos, a frutas, amargos o almendrados entre otros. Los defectuosos son amargos, picantes, sabores a hojas secas, a capacho, a borras o a podrido entre otros.

 



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